top of page

La Gran Soledad

  • Foto del escritor: Emmanuel Seballos
    Emmanuel Seballos
  • 4 nov 2017
  • 1 Min. de lectura

Las hojas muertas susurran de hechizos rotos en los sinuosos corredores donde la Oscuridad lleva un cetro y una corona. El viento aúlla a través de cada agujero y ventana rota antes de llegar a la puerta rajada del gran salón. ¿Qué desgracia tiene este lugar en tan terrible cautiverio? ¡Mirad, oh Extraño, la alfombra de huesos humanos, el trono polvoriento al final del gran salón y los esqueletos de un cuerpo humano vestido de oro y negro! ¡Mira el cráneo que ciegamente mira más allá de la agonía de la vida y los misterios de la muerte! Una vez hubo alegría y risas, ahora hay silencio y lágrimas

En algún lugar de un reino medio olvidado donde el sol sale del oeste y se pone al este, rodeado de tierras desiertas y bosques encantados, se alza una torre de negro. Se dice que este era el hogar de un extraño heredero de un trono nunca heredado, a un príncipe poeta que no buscaba nada y lo perdió todo. Nadie más que el viento entra en este dominio de la soledad, y lo único vivo son las cinco rosas rojas que lloran en el frente de la puerta en ruinas. He aquí, o Extraño, la torre negra de la desolación


 
 
 

Comentarios


bottom of page